Desde la mente y el corazón

"Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia, todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta.
Solo Dios, basta".
Teresa de Jesús

sábado, 26 de marzo de 2011


Viene a mi recuerdo esa canción de Roberto Carlos "este amor que tú me has dado, amor que no esperaba, es aquel que yo soñé". Pucha! me ganaron esa frase. Debería estar creándola en este momento en que necesito escribir algo súper especial, que impacte, que no se olvide... Una frase que resuma sorpresa, temor, alegría, emoción, amor... Una frase que contenga las vivencias de un año; pero un año no de 365 días, sino un año de 3,000 días.
Te acuerdas, mi amor, cuando nos encontramos en el cruce de la calle 14 con la calle 4? Te acuerdas que el sol brillaba y yo llevaba puesto un vestido verde agua ceñido al talle, con una falda que el viento de verano movía suavemente con cada paso? Ha pasado mucho tiempo y hemos encontrado la foto de ese vestido. Y el rompecabezas de los recuerdos se va completando.
Y cuando me invitaste a tomar un café y yo no pude aceptar y tú desapareciste como por arte de magia -auto incluido- durante 12 meses? Luego de esa llamada millonaria a través de tu celular (millonaria porque fue como sacarnos la lotería pero millonaria también por la cuenta que llegó después de hablar 90 minutos!), no volvimos a dejar de hablarnos y de vernos todas las veces que pudimos. Hasta que no pudimos dejar de vernos, ni de hablarnos, ni de estar juntos y no nos importó nada y el cielo se vino abajo!
Persistimos y, aquí estamos, habiendo peleado batallas pero siempre desde el mismo bando.
Persististe y lograste que rompiera los siete sellos que había puesto sobre mi soltería y dije sí.
Hace 365 días exactos me vestí de novia, no de cualquier novia sino una mochera, orgullosa de tus raíces y feliz de vivir en tu tierra. Y fue la mañana de verano más luminosa de los últimos 2,500 días.
Hace un año dijimos sí. Sí al amor que está grabado en cada pincelada de témpera sobre los muchos lienzos que has pintado desde que nos conocimos. Sí a la ilusión de juntar dos vidas perfectamente combinables. Sí a las dos mitades que ahora son una sola. Pudimos romper el maleficio milenario de Zeus cuando dividió al ser único para convertirlo en dos mitades: hombre y mujer y así, por siglos, hombre y mujer están condenados a ir vagando por el mundo buscando su otra mitad, su "media naranja". Nosotros trascendimos a través del amor, a través de la espiritualidad de lo puro y real. Vida más allá de lo terreno.
Se han escrito tantas cosas sobre el amor, del significado que este tiene, que me resulta repetitivo; sin embargo, creo que se seguirá escribiendo acerca de él porque cada quien lo percibe y lo vive de modo individual, único. Como una huella digital que no se repite nunca.
Conocerte y compartir mis días contigo, ha sido una reafirmación de la validez de la vida, la oportunidad de cambiar de anteojos y ver que puede ser hermosa. Conocerte y compartir mis días contigo, ha sido la oportunidad de aprender que el amor no es dolor, llanto, sufrimiento. Todo lo contrario: es la ilusión de querer volver siempre a casa porque allí me encontraré con tu sonrisa, con tus brazos siempre extendidos, tibios y lo suficientemente generosos para rodearme y poder quedarme ajena al mundo exterior, quedarme dentro de tu mundo, de nuestro mundo, de ese pequeño paraíso que cuidas con tanto celo y a la vez, desde donde tomo la energía necesaria para enfrentar cualquier desafío.
Gracias, mi amor, por tanto amor.

1 comentario:

Rosa María dijo...

Emocionada y feliz por tus palabras!!!
La vida es bella y depende de cada uno ver lo mejor que nos regala cada día!!!
Con sincero cariño les digo:
FELIZ ANIVERSARIO NENA Y MIGUEL!!!!